
para el centro

para arriba

sin palabras
Si fuiste un Guerrero Sin Armas 2007, sabes que no exagero cuando digo que este grupo era verbal. La gente hablaba de verdad! En los fuegos de concejo, inauguramos la tradición de traducir las palabras en todas las lenguas de los presentes, incluso en los dialectos indígenas y tribales. Por eso la experiencia que voy a contar me marco tanto.
La noche anterior al juego del aire, yo estaba cansada… busque un bambú livianito y finito para hacer mi flauta… No recuerdo bien quien me ayudo, pero con seguridad obtuve ayuda para hacer mi única flauta, talvez por eso tuve tiempo para maravillarme con la habilidad de Bane que hacia varias y las distribuía para aquellos con dificultad o cansancio (como yo).
Si me conoces (pero solo si me conoces muuuuy bien) ibas a saber que adoro caminar por el bosque, y en especial subir cerros, montañas… adoro subir – y la verdad que esta faceta de mi personalidad esta escondida bajo capas y capas de sedentarismo, inercia y no se que mas.
Es por eso que yo estaba feliz el día del juego del aire… Por eso no me sentí cansada, no tuve miedo de víboras, no note al guía explicando sobre las orquídeas… Estaba en contacto con mi mundo interior, con la exuberancia del bosque, con la proximidad del cielo azul, con la sonrisa de Manu… En ese momento conversábamos Manu y yo, llegamos mas cerca una de la otra, yo recuerdo bien.
El momento mas fuerte del día para mi, fue cuando después que logramos dar 7 vueltas (?) – parece una exageración…- soplando nuestras flautas de bambú, Kaká pregunto si alguien tenia algo para decir. Yo busque donde por lo general encuentro las palabras y ellas no estaban allí… Fui un poco mas a fondo, donde busco palabras solo para aquellos momentos especiales… nada! Fui más profundo todavía, en un lugar donde voy pocas veces y que por lo general lo que encuentro allí es fácil de verbalizar, ese lugar estaba lleno, pero quieto… Un silencio tibio y confortable. Me quedé allí disfrutando hasta que percibí que nadie… NADIE MISMO tenía nada para compartir.
Y supe inmediatamente que estaba ocurriendo algo, no se si mágico, pero ciertamente especial. Y ocurría con todos nosotros.
Después de eso Kaká nos explicó que el juego que acabamos de jugar “limpiaba” a cada vuelta que dábamos, una generación de palabras de nuestra mente. Y nosotros dimos unas cuantas vueltas mas! El también mencionó, que la leve somnolencia que sentíamos en nuestras bocas nos ayudaría a pensar antes de hablar, y a decir aquello que viene del corazón.
Ese juego me toco mucho… de vez en cuando recuerdo, intento mantener mi boca conectada con mi corazón… No es fácil. No es nada fácil… Pero es bueno intentarlo.
Mi nombre es Val y así hable, HEY!
